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nov
23

Un cuento de Oso

cinco Un cuento de Oso
Antony Browne
Colección: Los especiales de A la orilla del viento.
Fondo de Cultura Económica

Oso sale a caminar por el bosque llevando como único equipaje un lápiz. Sin embargo, este lápiz mágico le permitirá resolver ingeniosamente sus encuentros con el lobo, el gigante y la bruja y, sobre todo, salir ileso.

Una historia que a primera vista pareciera ser lineal, sencilla, que solo consiste en acompañar al oso en su paseo por el bosque, se convierte gracias a las maravillosas ilustraciones de Anthony Browne en un libro para mirar y volver a mirar en busca de nuevos descubrimientos.

Es una historia que los niños podrán disfrutar a lo largo de varios años ya que posee, por un lado, una trama sencilla y simpática con sus personajes bien definidos pero, por otro lado, también tiene guiños cómplices para los lectores más expertos que podrán descubrir los diferentes símbolos representativos de los personajes de los cuentos tradicionales escondidos en el bosque (la casita de golosinas de Hansel y Gretel que aparece en la ilustración de tapa es solo un principio de la enorme cantidad que asoman en el interior del libro).

Anthony Browne escribe e ilustra esta bella historia y es un escritor para tener muy presente a la hora de elegir compartir un buen libro con los chicos.

páginas interiores
Ideas para el momento de leer el libro con los niños:

- Detenerse un tiempo en la ilustración de la tapa para observar los detalles que aparecen. El movimiento del oso gateando hacia delante, con el lápiz en la mano que se sale del recuadro pareciera ser una invitación a que avancemos y veamos qué se esconde al interior del libro.

- En el primer encuentro que tiene Oso, preguntar los chicos qué creen que estará por dibujar. Una vez que se han esbozado varias respuestas, dar vuelta la página: “a ver, a ver, ¿qué será? ¡Uy! ¡Un cerdo gigante!”. Puede también imitarse el gruñido del lobo en la página del encuentro con oso y luego, al dar vuelta la página, imitar su gemido, como si estuviera asustado de ver al cerdo gigante.

- En el encuentro con el gigante dar un tiempo para apreciar el dibujo del mismo. Mirar sus tatuajes, sus granos, su garrote. Luego, volver a invitar a los chicos a que adivinen qué dibujará Oso en el momento en que se encuentra con Gigante. Pensar varias opciones y repetir la misma rutina que en la situación anterior: “a ver, a ver, ¿qué será? ¡Uy! ¡Una planta que lo envuelve y no lo deja salir!”.

- Volver a repetir la dinámica con el encuentro con la bruja y dar tiempo para reirse con la ilustración de la bruja pelada.

- En el encuentro con los osos, en la página en la que solo aparecen sus trompas dibujadas, preguntar a los chicos a quién pertenecerá cada una.

- Al llegar a la ilustración final, con toda la comida sobre el mantel ir nombrando las cosas que aparecen, preguntando cuál querría comer nuestro pequeño lector y hacer la mímica de que nos comemos algunos de los manjares que aparecen: “¡mñm, mññm! ¡Qué rica pera! ¡Y qué torta deliciosa!”.

- En esta misma página, puede preguntarse a los chicos qué creen que dibujará Oso ahora. El final de la historia es abierto ya que el autor no nos dice qué es lo que dibujará Oso. Puede ser un pastel para compartir el pic nic con los osos, puede ser un agujero por donde escapar…. Eso quedará librado a que lo vayamos inventando con los niños cada vez que compartamos con ellos esta historia.

- El osito pequeño pareciera estar diciéndonos adiós con la mano, coincidiendo con la frase final de “Adiós, Osos” con la que cierra la historia. Puede imitarse su movimiento y dar un cierre también a nuestra lectura.

- Una vez terminado el libro puede jugarse a comenzar a dibujar algo, dejarlo apenas esbozado y que los chicos adivinen de qué se tratará o que intenten ellos mismos terminar de completar el dibujo.

- Una vez que se ha leído varias veces la historia, los chicos comenzarán a descubrir –o nosotros podemos empezar a hacérselos notar- la presencia de algunos personajes u objetos escondidos en el bosque. Si nuestros lectores no conocen aún los cuentos tradicionales, se divertirán siendo mejores lectores de imágenes. Y si ya los conocen, disfrutarán mucho del juego que propone el autor. No es casual que en el encuentro con Lobo, aparezca una capa roja escondida tras los árboles, ni que en el encuentro con la bruja aparezca una manzana roja comida.

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2 comentarios

  1. silvina dice:

    Gracias por enseñarme a VER detalles que de otro modo me pasarían inadvertidos.

  2. wilber dice:

    biennn!!!

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