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sep
15

Cinco

cinco Cinco
Antonio Rubio y Óscar Villán
Colección “De la cuna a la luna”España, Editorial Kalandraka, 2005.

Cinco es un libro en el que se presentan los primeros cinco números a los niños de una forma poética y muy original. En cada doble página se presenta un nuevo número y se lo asocia a un objeto con el que rima: “Una: luna, dos: luna y sol”, y así sucesivamente. Los objetos se van acumulando hasta llegar a cinco y conformar así una poesía de acumulación con ritmo propio.

Las imágenes son centrales y el niño puede narrar el poema sin necesidad de acudir al texto. A su vez, se trata de ilustraciones sencillas y muy reconocibles para los primeros lectores, sobre un fondo claro y con texturas casi palpables.

En la página de al editorial puede leerse que la intención del autor, Antonio Rubio, fue la de “educar el ojo y endulzar el oído” a través de estos poegramas, y claramente puede apreciarse que con la lectura de este libro, no solo se introduce a los niños en el conocimiento de los primeros cinco números sino también en el universo de la poesía, del disfrutar del sonido de las palabras.

Cinco es uno de los cinco libros de características similares que integran la colección “De la cuna a la luna”. Los otros son: Pajarita, Miau, Luna y Cocodrilo.

Si quieren seguir disfrutando de las ilustraciones de Oscar Villán, pueden visitar su página web: http://ovillan.com/

paginas interiores
Ideas para el momento de leer el libro con los niños:

Al tratarse de un poema para los niños más pequeños, este libro invita a ser musicalizado por el lector adulto. Cada uno encontrará el ritmo que le parezca adecuado y puede acompañarse por palmas, panderetas, campanitas o el instrumento que improvise en el momento.

A medida que la lectura avanza y los números crecen es interesante ir aumentando el volumen de voz y nombrar el nuevo objeto con mayor fuerza que los anteriores.

Asimismo, puede intentar generarse cierta intriga en el momento de nombrar el nuevo objeto que se suma a la enumeración dejando una pausa prolongada entre los ya conocidos y el nuevo en aparecer.

Finalmente, cuando aparece el brinco en la última página puede realizarse la mímica y saltar uno o alzar al niño para que él dé el brinco. O si el niño es muy pequeño y se lo tiene a upa, puede hacerse un movimiento con las piernas para que sienta el brinco. Esto generará que en las relecturas que seguramente el niño pedirá, esté expectante de este momento en el que el adulto lo haga saltar.

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